sábado, 23 de enero de 2016

El Príncipe que creía ser feliz


fundición de hierro de pared de la lámpara

Estamos publicando aquí una nueva novela breve escrita por Néstor Omar Salgado que se publicara por capítulos en este blog y que hoy compartimos justamente su primer capitulo; regrese cada semana a esta página para poder seguir la lectura de los distintos episodios que iremos publicando.
El Príncipe que creía ser feliz

El príncipe Ernesto  vivía en un hermoso y fortificado castillo
cercano a una gran Ciudad amurallada; era épocas difíciles
para los pequeños reinos por las continuas amenazas de salteadores, mercenarios y audaces reyes vecinos que buscaban ampliar sus territorios, muchas veces utilizaban escusas religiosas para atacar a sus prósperos  vecinos, en otras ocasiones justificaban sus incursiones en tierras ajenas a sus menguadas economías, al clima que los obligaba a buscar tierras fértiles para sus ganados, o escudaban sus propias ambiciones en razones políticas y de limites fronterizos no muy bien delimitados.
El Príncipe Carlos había resistido desde su castillo varios intentos de invasión, tenia un pequeño pero audaz ejercito en manos de su general, Rodrigo, el valiente, un eficiente estratega que había combatido en varias batallas por Roma.
La vida dentro de la fortificación era tranquila, la gente vivía de su trabajo; varios artesanos fabricaban carros de combate, o carromatos para transporte que luego eran vendidos en otras Ciudades, además con la trilla de cereales de sus campos producían harinas y otros derivados que también comercializaban en la región; solo tenían una limitación por razones religiosas y de seguridad interna y era que los hombres y mujeres que habitaban el castillo debían contraer matrimonio con alguna de las personas que integraban esta comunidad. El recientemente había comenzado a frecuentar la casa del herrero Don Sebastián donde vivía su única y preciosa hija, Ana Laura.

(continuara)

*Foto sin derecho de autor de http://www.picdrome.com/
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