viernes, 18 de enero de 2013

Décimo tercer capitulo de la Novela Un Amor Soñado


Al día siguiente amaneció lloviendo; para los turistas de la Feliz uno de los paseos preferidos cuando llueve sobre la Ciudad son los centros comerciales, las tiendas. Federica paseaba por el  Shopping de Playa, frente al Hotel Hermitage cuando decidió llamar al celular de Jorge Santoro, tenia ganas de hablar con el, decirle que la pintura que su ex le había encargado, porque ya lo consideraba así había quedado sin efecto, ya no habría pareja posando ni historia por contar, estaba conmovida, no era la primera vez que fracasaba en una relación y esta ultima vez la había llevado a plantearse si no era ella la culpable de aquellos desplantes amorosos; Santoro tardo en responder el llamado, se había quedado dormido sintiendo el golpeteo del agua sobre los cristales del edificio, el dialogo fue breve, se citaron en el comedor-Venite que desayunamos juntos le respondió Jorge al deseo de Federica de volver a verlo-Ella llego en pocos minutos, se sentaron en el comedor y rápidamente dos mozos le sirvieron el desayuno, el aroma del café y el acaramelado decorado de las medias lunas despertaron la gula de ambos que dialogando en voz baja y sonriéndose cada vez que se miraban disfrutaron de aquel momento, de pronto se acerco uno de los mozos discretamente y le dijo a Jorge que tenia un llamado telefónico; era el Fiscal de la Causa, que esa misma tarde deseaba verlo-en ese momento y un instante antes de volver a la mesa recordó que no seria ético jugar a dos puntas, por un lado investigar al padre de Federica y por otro lado tratar de seducir a su propia hija (continuara)

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